Buenas buenas!!!!
De esta forma, y en esta tarde tan soleada y agradable de Asunción, deseo
empezar este blog, el cual, no será mas que para de alguna forma u otra, poder compartir esta experiencia llamada Cáncer, que me ha tocado vivir desde los dos lados. Desde el lado de "mirador", hacia algunos parientes, y desde el lado propio, el cual padezco, aunque en ocasiones, mágicamente, mi mente lo olvide.
Empezó alla por Abril/Mayo de 2012, y aunque me parezca increíble, en aquella oportunidad, cuando por primera vez escuche esa palabrita, que la mayoría de la gente común la confunde con muerte, no me pareció nada traumático, no le tiré la culpa a nadie.
Simplemente me senté en el banco de la plazoleta que hay en la planta baja del hospital, estuve 10/15 minutos pensando. Esos 10/15 minutos fueron un click en mi vida y la de otros y otras a mi alrededor.
A partir de allí empecé a pensar distinto, a pensar mejor. A valorar cosas que antes pasaban frente a mi cara y no las notaba, y si notaba otras que realmente no eran de importancia.
Empezando a sentir que las cosas que siempre veía que le pasaban a los demás, me estaba pasando a mi. Y no lo considero egoísta, pues tampoco se lo deseaba a nadie, sino que es la cruda realidad. Uno siempre piensa "esto o aquello a mi no me va a pasar", pero siempre está latente hasta que sea esto o cualquier otra cosa nos pasa.
De verdad que aun me sigo sorprendiendo con mi mismo con la frialdad con que lo tomé. Estoy seguro que ha de haber sido por la forma en que me educaron, donde las cosas se llaman por su nombre. Recuerdo en esos 10/15 minutos haber pensado millones de cosas. Entre ellas, una fue que, desesperandome, poniéndome a llorar (los hombres también lloramos), no iba a solucionar nada, por lo tanto, con el respeto hacia el diagnostico, decidí naturalmente, estar tranquilo. Mas aún cuando los médicos dijeron que era uno de los cánceres mas "amigables" de los tantos que hay.
Al momento de escuchar la palabra "quimioterapia", me asuste un poco, por las cosas que me habían contado de siempre y gente que vi en ese tratamiento. Sin dudarlo ahora que paso el tiempo, me asusté mas con "la quimio" que con "el cáncer".
Allá fui, a empezar a hacer la Quimio. Con la incertidumbre de los tan temidos efectos secundarios. Que si se te cae el pelo, que si no, que las nauseas y vómitos, que los mareos que esto y aquello.
Pasaron 7 meses de quimio y doy gracias a que de todo eso creo que únicamente 2 o 3 veces tuve vómitos y en otra oportunidad fiebre y casi siempre un malestar estomacal parecidas a las nauseas permanentes, que no me cambiaban mucho mis actividades. Obviamente lo de la caída del cabello me reí totalmente, y hasta me miraba al espejo y me gustaba el nuevo look (tanto que hasta hoy me rapo la cabeza a 0 para sentirme mas cómodo).
No se si funcionó el sistema de "prepararme para lo peor" para después "recibir lo mejor", o si efectivamente no sentí los efectos secundarios.
Sí es verdad que en la sesión semanal de únicamente los lunes, frecuentemente las sentía mas, como que me tumbaban, eran como una bomba que me dejaba tirado unas horas en la cama, con cansancio y ganas de no tener ganas de nada.En ningún momento sentí dolores.
Durante todo este proceso, experimente muchas emociones y sentí como la gente estaba cerca mío, sobre todo mi familia, en todas sus lineas, sobre todo mis padres y hermanos, pilares fundamentales para la recuperación.
Descubrí amigos que creía no eran amigos, y descubrí amigos que no lo fueron mas.
Encontré personas a las cuales pensaba que no les interesaba mas, las cuales permanentemente estaban en contacto conmigo o mis mas cercanos. Cosas que uno no va a poder olvidarse nunca jamas.
Por otro lado, sentía impotencia conmigo mismo, si bien sabia que todo saldría bien, a la vez no me sentía con fuerzas físicas para hacer cosas que normalmente cualquier otra persona sana si puede hacer.
Subirse en un bus e ir al centro de la ciudad, jugar al fútbol con amigos, salir a tomar unos tragos y comer unas picadas con alguien.
Parecerá increíble como querer hacer estas cosas, y volver a tirarme al mar, me dieron mucho animo. Claro, que siempre con todo el apoyo del entorno familiar directo; importantísimo.
Aun recuerdo la primera vez que pude hacer un paseo fuera de casa solo, después del tedioso tratamiento.
Subí a un colectivo y me fui a una Exposición de artesanía, y luego a un conocido Shopping de Montevideo. Fue como que cuando estaba sano me hubiera ido a Europa por un mes. Fantástico.
En fin; realmente ha sido y sigue siendo una experiencia de vida, y como digo a menudo, "aunque parezca morboso, una buena experiencia"; y si; solo el que la está pasando sabe de que se trata realmente, tiene las sensaciones y las vive en carne propia, pero si con todos estos relato le puedo dar una manito a alguien que lea esto, significa que vale la pena.
les dejo besos y abrazos y hasta la siguiente....